domingo, febrero 15, 2009

San Valentín

Si hace unos meses alguien me hubiese dicho que terminaría regalándole algo a A. por San Valentín, no me lo hubiese creído.

miércoles, enero 28, 2009

Sigo aquí

El por qué dejé de escribir aquí parece difícil de explicar y muy fácil a la vez.
Supongo que fue la dejadez, la falta de ganas, de tiempo, de algo que contar. Así pasaron los días y dejaba de escribir, aunque me pasaba por los blogs a echarles un vistazo.
Poco a poco también perdí el interés por hacer esas visitas, no por nada, sino simplemente más de lo mismo: dejadez, falta de ganas, tiempo,...

Mis meses sin pasarme por aqui han sido entretenidos, he tenido de todo: estrés, fiestas, risoterapia, acercamientos con grupos de personas, distanciamientos con otras, más risoterapia, rayaduras de cabeza, ....

Me ha dado penita e intentaré volver en la medida de la posible, aunque sólo en la medida de lo posible.


Edito: se me olvidaba decir: ¡¡¡ FELIZ AÑOO!!!

jueves, noviembre 13, 2008

Soy...

Impulsiva

temperamental

nerviosa

enamoradiza


persistente
dormilona


cariñosa

tímida

despistada

sensible
fiestera


desordenada

lunes, octubre 20, 2008

La frase tonta de la semana

He intentado actualizar antes, de verdad que lo he intentado, pero me ha sido imposible.
Tres semanas llevo en el nuevo trabajo. Se me han pasado volando, y es que aquí estoy agusto y eso se nota. Pero nuevamente carezco de tiempo, la combinación de trabajo y clase aún no lo llevo bien hasta que me adapte, supongo (y espero).
Las clases también van bien, cansada de dar nuevamente lo mismo, pero intento llevarlo todo al día, aunque cada vez va siendo más imposible y noto como se me van acumulando las tareas.
En estas semanas por mi cabeza sólo pasan chorradas, a parte de las preocupaciones normales de esta vida, pasan muchas chorradas por mi cabeza. Un nuevo encuentro con A. y el redescubrimiento de J. hacen que mi cabeza sea un hervidero de capulleces.
Actualización corta, para dar señales de vida, prometo una actualización más extensa.

domingo, septiembre 28, 2008

Quién dijo pena

Lo del periódico no funcionó. Toda relación laboral entre nosotros terminó con la no renovación de mi contrato. Otro trabajo me estaba esperando, mañana empiezo.
No me dio pena, ni lo echo de menos.


Los exámenes también terminaron, sin buenos resultados, aunque mejores que lo que imaginaba. Semana de vacaciones, o semana de aburrimiento, según se mire.
La semana de vacaciones ha terminado, ahora viene lo bueno.


¡Vámonos de marcha! Sí, el cuerpo ya necesita una fiesta. Vaya, encuentro con A. en el centro en actitud cariñosa con una joven. Ahora se comprenden muchas cosas. Pero qué sorpresa, si yo voy muy bien acompañada.
Vámonos a bailar, la noche acaba de empezar.


¿Quién dijo pena?.Verónica

martes, septiembre 23, 2008

¡Qué bonico eres!

  • Que bonico eres,

  • ¿Me das la mitaica de tu bocadillo?,

  • Pero mira que es apañaico,

  • ¿Qué cacharricos han puesto este año?

  • Almería es mu bonica.


Son expresiones claramente almerienses, las cuales poseen el diminutivo -ico,/a muy popular su uso en Almería, aunque no exclusivo. También se emplea en zonas como Murcia, La Mancha (Albacete sobre todo) y Aragón. Curioso, ¿verdad?


-Ico/a es de orgien aragonés. Fue durante la Reconquista y la repoblación llevada a cabo con ella (siglos XI - XII), cuando los aragoneses decidieron asomar por zonas manchegas, jienenses y murcianas, llevando con ellos el -ico/ica.


Años más tarde [después de la Conquista de Granada (1492) y expulsión de los moriscos ], se procedió a la repoblación de Granada, Málaga y Almería. Málaga fue repoblada casi totalmente por Cádiz y Sevilla, no sufriendo apenas las influencias del -ico/a (en su caso sufrió la influencia del -ito/a). A Granada llegaron jienenses y murcianos, entre otros, aunque no dejó huella el -ico/ica. Por Almería decidieron venir jienenses, manchegos, murcianos y aragoneses, trayendo todos ellos el -ico/a y dejándolo aquí hasta estos días.


Nota: post no definitivo, pendiente de revisión y modificación. Si hay algún historiador en la sala le agredecería cualquier rectificación que hubiera que hacerle. Gracias.

miércoles, septiembre 17, 2008

Sangre felina

En estos días he llegado a una importante conclusión sobre mí: tengo sangre felina.

Sí, sí. Ahora explicaré como he llegado a esta conclusión:

Todo comenzó una mañana cuando salía de realizarme una analítica, andaba con mi brazo tieso y mi algodoncito puesto, cuando vi a un gato. Cómo no, tenía que acercarme y saludar a ese minino. Le caí bien, porque no salió corriendo a refugiarse de mí, se quedó quieto y dejó que le acariciara, además me ronroneó un rato.

Cuando me dispuse a marcharme el gato simpático decidió seguirme.


-¡No me sigas!, quédate ahí, que seguramente te van a dar de comer (Sí, hablo con los gatos y además en plena calle).

El gato no hizo caso, y continuó siguiéndome.


-¡Qué no puedes venirte!, Kiri (mi gata) se va a poner celosa (Seguía hablando con el gato y seguía en plena calle).

Decidió abandonar su persecución.


Los gatos me quieren. Sí, al menos los gatos me quieren. ¿Por qué? Y así comencé mi reflexión, la cual me llevó a la conclusión que antes he dicho.
Analicé los diferentes motes que me han ido poniendo a lo largo del tiempo: leona (por tener mi pelo un volumen considerable), tigresa (no recuerdo bien por qué este), Cat Woman (no tengo la culpa de dejarme las uñas ultra largas, no saber controlarlas y autoarañarme), y recientemente el de leoparda (por mi bikini), etc...


Ahí está la solución a por qué me llevo bien con los gatos: tengo algo de sangre felina.


Después de mi pequeño momento de desvarío la conclusión que saco es otra: a veces prefiero a los gatos y animales en general, que a algunos tipos de personas. Al menos ellos son agradecidos y me quieren incondicionalmente.

lunes, septiembre 08, 2008

Cupido

Cupido ha sido agredido con una de sus flechas y os voy a contar como:


Hace poco acudí a la empresa donde trabaja para pedir el libro de reclamaciones, para sorpresa mía no tienen tal libro, ya que, según se excusaron, no se pueden presentar reclamaciones por la flechas que te atraviesen.


Dudando de la legalidad de la inexistencia de un libro de reclamaciones acudía a la oficina de consumo y denunciar tal circunstancia. Nuevamente me llevé una sorpresa. No sólo estaban al tanto de todo allí, sino que volvieron a excusar a la empresa considerando que, aunque equivocadas algunas direcciones de las flechas, no se podía presentar reclamación alguna. Cupido es caprichoso y se deben de aceptar sus antojos al parecer.


Harta de que se me hiciese tan poco caso decidí hablar con el jefe de Cupido personalmente para convencerlo de que lo despidiese debido a su incompetencia lanzando flechas. Tampoco me hizo caso.


Viendo que parecía justificado que Cupido vaya dando flechazos a diestro y siniestro, y a veces causando auténticos desastres, decidí seguirlo, ¿Para qué? Ahora lo sabréis.


Lo seguí durante varios días, fui muy sigilosa, no se dio cuenta de mi presencia. Hasta que un día vi mi oportunidad. Cupido entró en un bar, cuidadosamente se quitó su arco y lo dejó encima de una de las sillas. Se distrajo dejando desatendido su característico arco y esas flechas que tantos disgustos pueden llegar a acarrear. Tenía que hacerlo, tenía que devolvérsela. Quería que sintiera lo que es que le disparen por la espalda, de improviso y sin que él lo quiera ni lo pida.

Entré y se lo quité. No se dio cuenta. Me alejé, sostuve el arco, cargué una flecha, apunté y ¡pof!, acerté. Le di el flechazo con su propia arma.


Tranquilos, no ha muerto. Pero estará de baja por algún tiempo, para suerte de muchos. Espero que durante este tiempo de recuperación piense en tomarse un poco más en serio su trabajo y dejarse de juegos.